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El desierto de Atacama: Locación en donde continúan alojándose toneladas de ropa

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Chile es un país lleno de reservas naturales, entre las que destacan cordilleras, volcanes, bosques, playas, etc. Y específicamente, al norte del país en la región de Antofagasta, se encuentra la reserva natural conocida como la segunda zona terrestre más árida del planeta: El desierto de Atacama. Un lugar que durante los últimos años se ha visto afectado por las grandes cantidades de ropa que terminan alojándose en la zona.

El consumismo extremo que se vive en todo el mundo ha provocado que en Chile se importen más de 59.000 toneladas de ropa, abarcando aproximadamente 300 hectáreas de este desierto. Conforme al Observatorio de Complejidad Económica, Chile corresponde al mayor importador de ropa usada en Sudamérica, abarcando un porcentaje de 90%.

Pero, la zona más afectada es la Comuna de Alto Hospicio, situada en la Provincia de Iquique; en donde, diariamente se movilizan camiones cargados de ropa usada, la cual provienen de países distantes como: India, Pakistán, Ghana, etc. Esta ropa tiende a ser recolectada por personas que se encargan de revenderlas en mercadillos o ferias de segunda mano; de hecho, en “La Quebradilla” se da este comercio, siendo uno de los mayores mercados al aire libre en Chile.

Tamara Merino. National Geographic

Y aunque una gran cantidad de prendas logran ser recolectadas, luego de una selección en la que conlleva buscar si no está en malas condiciones; lo cierto es, que la mayor parte de las prendas están deterioradas, por lo cual, estas importaciones terminan siendo descartadas y acumulándose en cerros de ropa abarcando kilómetros de desierto.

Lo anterior ha traído consigo múltiples consecuencias, como por ejemplo: La contaminación medio ambiental. Una gran parte de las prendas están elaboradas a base de fibras sintéticas como el poliéster, el cual causa un riesgo para el ecosistema al tardar un aproximado de 200 años en desintegrarse. Además, el poliéster al ser un textil que se obtiene del combustible fósil que es el petróleo, cuando comienza a desgastarse va liberando microplásticos que se esparcen por la atmósfera.

De igual forma, en el desierto de Atacama hay zonas donde se puede observar ropa quemada, estos incendios resultan ser un gran problema, ya que a causa del humo generado existe la posibilidad de ocasionar enfermedades cardiorrespiratorias en los habitantes que viven a los alrededores.

Ante todos estos problemas, en el año 2021 el Ministerio de Medio Ambiente comunicó que en la Ley de Reciclaje y Responsabilidad Extendida del Productor (REP) los textiles se incorporarian como producto prioritario en la ley, puesto que los importadores de textiles no se hacen cargo de los residuos que producen. Sin embargo, todavía queda mucho trabajo por hacer, ya que se pretende que con las regulaciones, se incorpore un modelo de negocio circular, en donde se promueva el reciclaje de los productos.

Nicolas Vargas. BBC

Aunque, previo a que se hiciera esta integración en la Ley, ya habían proyectos que se animaron por sí solos a encontrar una vía de solución, como EcoFibra, una empresa dirigida por Franklin Zepeda, y que se encarga de reciclar y transformar los desechos textiles, por ejemplo, está desarrollando una teja hecha por jeans y acrílico con celdas fotovoltaicas para la generación de energía autónoma. Asimismo, Ecocitex es otra empresa que convierte esta ropa usada en hilo de confección.

Indudablemente, el intento por disminuir este daño ambiental conlleva un gran esfuerzo, pero los resultados valdrán la pena, ya que el desierto de Atacama merece volver a mostrarle al mundo el valor de su reserva natural.


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